domingo, 6 de abril de 2008

Un gallo en la ciudad

El gallo canta hasta morir

García Marquez oficializo un saber popular en el libro “Noticias de un secuestro” cuando menciona como un detalle desorientador para uno de los secuestrados el cantar de un gallo loco a cualquier hora y a veces hasta en distintos lugares al mismo tiempo. Atribuía esto a que el gallo seguramente no estaba con los pies sobre el suelo. Al parecer, cuando estos animales no pisan la tierra firme están desorientados y cantan a cualquier hora.
Esta confirmación pareció manifestarse en el balcón de la esquina de Venezuela y Rincón. El gallo tenía incluso su propia casilla en el reducido espacio y no había vecino que no mirara hacia arriba para observarlo. No hay que olvidar que los únicos animales que hacen notar su presencia en esta zona de la ciudad capital son los gatos y perros, especialmente estos con sus deposiciones en las veredas.
A pesar de la nula presencia de animales, hay gente que en la ciudad sabe algo de campo. Así lo demostró una vecina, quien mirando hacia el balcón y moviendo la cabeza negativamente dijo: “este gallo no llega a fin de año”. La alusión era directa. El gallo estaba siendo cebado para ser sacrificado en las fiestas de fin de año.
El pronóstico fue certero. En enero de 2008 cualquier vecino que ya estaba acostumbrado al exótico canto del animal fuera de su horario matutino habitual, no lo oiría ni vería jamás. Si bien no es la comida más común en esta región, para algunos no deja de ser un plato mas, y la conjetura toma fuerza teniendo en cuenta que los dueños del balcón están reformando esa propiedad para instalar un restaurante.
Lo cierto es que el gallo de la ciudad cantó hasta morir.

2 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Pobrecito!

Genial el remate del post!

Alicia Seminara dijo...

Pobrecito!

Genial el remate del post!