Comienza, podría decirse en la intersección de Juramento y Arribeños, en el barrio de Belgrano, a solo metros de la estación de tren. Son solo tres cuadras con algunos comercios en calles laterales, ya que poco mas allá de la calle Mendoza la influencia china se va diluyendo y el barrio de Belgrano vuelve a adquirir su apacible característica porteña.
Lo interesante es que durante el paseo pueden verse ciertas curiosidades. Una versión en chino del libro Tiburón, el mismo de la película que hizo famoso a Steven Spielberg.
Los gatitos de “la abundancia” que mueven el bracito son un clásico.
Las alcancías también están asociadas a la abundancia. Los chinos, al parecer, por lo que se ve y lo poco que se los conoce, subliman la fortuna. Los casinos locales dan testimonio de esto también.
Potpurrí de inciensos importados, a buen precio.

Puestos callejeros de comidas dulces. Es peculiar que en un negocio que parece de cierta categoría en ropa, en un costado hayan abierto el vidrio como para facilitar la venta de estos productos en la calle. Los porteños y visitantes disfrutan y degustan.
Calamar y pescado eviscerado y disecado. Se vende en la calle. No hay muchos puestos, pero a toda oferta siempre hay una demanda.
La milenaria medicina china y un mapa de los puntos que curan el dolor. A algunos les da resultado. La acupuntura es recomendada por algunos médicos clínicos con formación occidental, especialmente para hernias de disco.

Si se agranda la foto puede verse en detalle los íconos que indican que parte del cuerpo repercute si se toca adecuadamente algún sector de la planta de los pies. Estos locales de medicina china están llenos de porteños y orientales por igual.
Muchos restaurantes de cocina china.

Los chinos parecen ser versátiles, en poco tiempo de residencia adaptan los nombres porteños con los propios.

Aún viviendo fuera del lugar de residencia, algunas costumbres culinarias no se alteran, como por ejemplo las garras de pollo o gallina que se comen en China y algunos países del Lejano Oriente. Esta costumbre parece ser aprovechada comercialmente por Argentina, ya que se dice que es uno de los principales exportadores de este corte, que en nuestro país no se consume. El destino principal es, por supuesto, China.
Este sector del barrio de Belgrano es un paseo curioso y agradable para el porteño medio. Como todo barrio chino, y aún como se observa en los estereotipados que se ven en los films americanos ambientados en San Francisco o Nueva York, es posible conocer y vivir los usos y costumbres de un país que siempre resultó misterioso a la cultura occidental, donde se puede comer en restaurantes y en la calle, degustando la comida china característica, incluso sushi hecho por los chinos, que es como más “industrial” que el japonés y el chow fan o fideos que se pueden comer de parado en la calle. También es posible oler aromas diferentes y oír al pasar extrañas lenguas de quién sabe que lugar de la China.
Se puede caminar y admirar el colorido de las vidrieras y los negocios. Se puede regatear la compra de ropa, baratijas y adornos. Mientras que muchos porteños ya están acostumbrados a la presencia china, aceptándola con complacencia, en otros visitantes del barrio chino puede observarse algunas caras de curiosidad, pero nunca indiferencia ante estas nuevas coyunturas urbanas.
Esta fusión cultural hace que los festejos del Año Nuevo chino sean multitudinarios, no por la cantidad de residentes, sino por la cantidad de porteños que asisten al festejo. Vale tener en cuenta que para esta fecha hay que asistir bien temprano para poder apreciar la potencia del Dragón Chino.
contador de visitas












Un sucedáneo del Drácula de Coppola, el interpretado por Gary Oldman. Acaso uno de los mejores en la cinematografía. Este local esta solamente consagrado al viejo vampiro.


La planta baja muestra tres accesos bien diferenciados, el mayor de los cuales pertenece a la sala y está coronado por un bajorrelieve tipógrafico flanqueado por un par de esculturas de bulto representando águilas geometrizadas; a ambos lados se ubican las dos entradas secundarias, sobre cada una de las cuales se observan bajorrelieves escultóricos menores. Contra las medianeras se elevan dos torretas escalonadas que actúan como remate lateral del conjunto.”

Si alguna vez se presenta, la mejor oportunidad de desmitificar esta hipótesis, sería preguntárselo al propio Walt Disney cuando lo “descongelen”, incluso también podría develarse el mito de si Bambi y su bosque fue inspirado en el “Bosque de Arrayanes” de Bariloche, lugar donde se supone que también estuvo el pionero de los dibujos animados.



El hotel tiene su página donde puede espiarse algo de su interior:
Vista desde la avenida de Mayo y Perú hacia la Casa Rosada (Casa de Gobierno). En el medio, la pirámide de Mayo, testigo imperturbable del escenario histórico donde se manifestaron y lo hacen aún todas las corrientes políticas y sociales del país.
Uno de los edificios característicos de la avenida, entre Chacabuco y Piedras.




el perímetro del estanque se encuentra decorado con animales de nuestra fauna. En la parte anterior de la fuente, adosado a la plataforma surge la figura adolescente de un genio que guía hacia el levante a una cuadriga de vigorosos corceles, también ejecutados en bronce. El monumento rinde homenaje a la Asamblea de 1813 y al Congreso de 1816.”



