jueves, 10 de julio de 2008

El Amanecer de Carlitos y sus Hijos

Cruzando la Gral.Paz desde Capital por av.Libertador, frente al supermercado Carrefour se encuentra “El Amanecer de Carlitos y sus Hijos”, lugar donde se sirven los mejores y mas variados panqueques de la ciudad.

Se trata de la sede central del original “Carlitos de Gesell”, nombre que ya no utiliza debido a pleitos familiares y judiciales aunque si bien existen otras hamburgueserías que resaltan el nombre de “Carlitos”, no son los originales.
Incluso cuando algunos comensales se retiran, preguntan: ¿El Carlitos que esta en tal lugar es el de ustedes? La mayoría de las veces el camarero dice: NO, nada que ver…
Carlitos no tiene página de Internet, ni siquiera e-mail. No le hace falta. En hora y día pico hay que esperar para conseguir una mesa.

El local es austero, nada del otro mundo, pero prolijo y con sillas y mesas de madera. En las paredes pueden verse fotos de personajes argentinos o algún afiche de los panqueques más conocidos como el que rinde homenaje al “Che Guevara”.

En esta sede central, llama la atención que el propio Carlitos en lugar de disfrutar de las conquistas brindadas gracias a su mano para los panqueques, sigue trabajando en el fragor de la cocina.

Por si queda alguna duda sobre cual es el verdadero local, aquí está Carlitos el verdadero Rey del Panqueque.

En el libro Sucios Bocados, Anthony Bourdian cuando se refiere a algunos chefs célebres que prestan el nombre a las cadenas, resalta que ellos jamás están en las cocinas de sus locales aunque cierta ingenuidad de quienes acuden así lo crea. Salvando las distancias, y mejor aún, de manera más que honrosa, Carlitos sigue comandando el batallar en la cocina, dando forma a la masa de los panqueques que llegan a las mesas.
Es más, ya sea a requerimiento de algún personaje famoso o ilustre desconocido, es capaz de salir a la cocina a saludar o cruzar algunas palabras de manera totalmente desinteresada. Aún sin conocerlo, se distingue que se trata de un gesto que enaltece a cualquier persona.


Una generosidad que además es derramada en las acciones y el producto. Por ejemplo, primero, las porciones no se ajustan a las nuevas tendencias minimalistas brindadas en otros lugares de renombre, para que se entienda bien, hay prodigalidad de comida. Segundo, a precios módicos es posible saciar el apetito con un solo panqueque de la variedad de los mas de 700 existentes en la carta (lo demás es Gula). Tercero, algunos panqueques dulces que pueden ser usados como postre, deben dejarse debido a su abundancia, a diferencia de otros lugares, donde aunque muchos no lo admitan, terminan devorando la panera como continuación del postre. Pero atención, nunca desmereciendo la calidad. Además el plato, en este caso, es invisible, solo se nota que existe cuando se termina el panqueque; en cambio en ciertos lugares, el plato decorado, cuadrado u ovalado es la estrella del menú haciendo que algunas comidas queden empequeñecidas dentro de él.

La atención es sobria, profesional y lo suficientemente rápida. Vale destacar que a pesar de la juventud de los camareros, no llevan anotador; a la manera de la vieja escuela, memorizan los pedidos, y de esta manera llegan tal como uno los pidió.
En la cocina se nota el profesionalismo y la frescura de los productos. La composición de los panqueques puede variar desde un buen jamón crudo, pasando por palta, berenjenas, hasta atún y también hasta panqueques “light”.

En el menú los platos son denominados por un número y su composición. En la mayoría de los mismos puede apreciarse una dedicatoria para personajes que van desde el escritor Julio Cortazar, pasando por Evita, deportistas, actores y hasta figuras televisivas fugaces casi olvidadas como Pato Sarán (así se llama el exprimido natural de durazno y naranja), al cual el camarero ni bien toma el pedido dice: marche un Patoooo!!!!!

Parte de la cocina. Carlitos está fuera de la vista, con los panqueques.

Lo salado

Por supuesto que cada quien es dueño de armar su propio menú. En un almuerzo relajado, donde después la única preocupación es pensar la mejor manera de hacer la digestión, una opción puede ser comenzar con un panqueque salado y como postre uno dulce. Si hay más de un comensal dispuesto a degustar, en los salados se pueden pedir dos y comer una mitad cada uno.
Recomendables: El 131, panqueque de corazón de alcaucil, berenjenas, aceitunas negras y crema. También se luce el de queso roquefort, ananá y jamón crudo de buen color y que se nota fresco. En el 102, dedicado al jugador de volley Hugo Conte, puede sentirse el roquefort, el crujir de la panceta, la palta y los trozos de nuez. En el 159, en cambio puede sentirse como la mezcla del atún y la cebolla se deglute en la boca y sin empalagar.

Lo dulce
El panqueque de frutos del bosque, salsa de frambuesa y helado de crema ofrece frescura. El de bocha de helado de chocolate, mousse de chocolate, banana, crema y empolvoreado con coco rallado no es recomendable para una sola persona, o más bien para alguien osado, arriesgando padecer una lenta digestión en las horas siguientes, pero con el deber de haber cumplido la misión de saborear semejante bocado.
El ya mencionado “Che Guevara” de manzana acaramelada es especial para los que gustan de esta fruta en este estado de la química gastronómica.


Recientemente, en junio de este año Matias Martin, Gabriel Schultz y Cabito en el programa de radio “Basta de Todo” (Metro 95.1) le realizaron una jugosa entrevista a Carlitos. Allí quedó refrendada su generosidad. Le preguntaron cuantos hijos tenía. Y Carlitos respondió que varios, pero no solo biológicos, también hijos de la vida, gente que él los quiere como hijos. Así quedo evidenciado en el restaurante, cuando se solicitaba la presencia de Carlitos, uno de los camareros, a viva voz dirigiéndose hacia la cocina lo llamaba: Papaaaá!!!!
También hubo comentarios acerca de los comienzos, las andanzas por Villa Gesell (donde mejor se lo conoce) y de cómo perdió el mítico nombre de “Carlitos el Rey del Panqueque” en manos de hermanos y algunos hijos, por lo cual tuvo que comenzar con el actual nombre de “El Amanecer de Carlitos y sus Hijos”.

Enseguida comenzaron a llamar oyentes, desde quienes decían que iban siempre a este lugar y los que iban a otros locales, preguntando si tal negocio era de él o no. Incluso se comunicaron los Auténticos Decadentes, asiduos clientes, al igual que Los Piojos, entre otros.

Aunque “El Amanecer de Carlitos y sus Hijos” tiene varias sucursales, sin duda que con un hábil empresario para los negocios y un buen poder financiero detrás, se transformaría en un gran emporio internacional. Posee las mejores condiciones, donde la clientela y la calidad del producto están aseguradas.




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domingo, 6 de julio de 2008

Murales de las Galerías Pacífico

Los murales fueron bien aprovechados por los creadores del Shopping de Galerías Pacífico.

Integrados en el sector central del recinto, donde pueden ser admirados por los paseantes, con solo levantar apenas la mirada.
Antonio Berni (el amor), Castagnino (la vida doméstica), Spilimbergo (el dominio de las fuerzas naturales), Urruchúa (la fraternidad) y Colmeiro (la pareja humana).
Además, entre compra y compra, puede apreciarse “Mujeres y máscaras” de Guillermo Roux
Fotos de Jeandre©
Más información en esta misma página, haciendo click AQUÍ

miércoles, 2 de julio de 2008

Arqueología urbana en Buenos Aires

La arqueología urbana en Argentina es reciente en contraste con otras disciplinas sociales. En la práctica de campo puede hallar dificultades en el sentido de que los hallazgos son casuales, principalmente debido a la expansión de las obras en construcción. Y como en Buenos Aires cobró ímpetu esta industria, no es extraño que las noticias acerca de esta temática sean tan frecuentes.
Si bien la arqueología urbana es la arqueología de las ciudades, y a diferencia de otras ramas de la ciencia, puede interactuar con los documentos históricos, el análisis arqueológico amplía el objeto de estudio. Por eso como bien dice Schávelzon “…al excavarse edificios de diferente uso, los contextos hallados están directamente relacionados con las actividades allí llevadas a cabo, cuando hubo cambios de actividad los contextos reflejan esas diferencias: es justamente el trabajo del arqueólogo lograr comprender esto, para poder mas tarde corroborarlo o no con la información documental
[1].
Es más, algunos aspectos que pueden cruzarse con la información histórica tienen posibilidad de ampliarse gracias a la arqueología, como por ejemplo: hábitos alimenticios, ya sea por restos óseos animales hallados o artefactos relacionados; inserción de Buenos Aires como ciudad periférica con respecto a los centros de poder mediante “la presencia de bienes de consumo producidos en masa y ampliamente mercantilizados…”
[2] donde los restos cerámicos (por su excelente preservación) marcan tendencias; o la importancia del cambio en la organización social de la comunidad a partir de objetos suntuarios hallados o rasgos arquitectónicos, son algunos de los aspectos relevantes.

La obra en construcción. Al fondo puede apreciarse la curva de la calle interna que antiguamente tenía salida a la avenida Belgrano.

Esta transcripción completa de la nota de Clarín del día 26/06/2008 acerca de los objetos arqueológicos hallados en este edificio histórico de la calle Bolívar esquina Belgrano amplían el espectro acerca de la interacción de la arqueología urbana, el patrimonio cultural y la historia, enmarcados en un caso práctico:

EN UNA ANTIGUA GALERIA DE BOLIVAR AL 300, DONDE SE ESTA HACIENDO UN HOTEL
Hallan cerámicas indígenas del siglo XVII en pleno Monserrat
El descubrimiento es inusual porque casi ya no hay rastros de esa época en la Ciudad.
Por:
Nora Sánchez

Primero apareció un piso de baldosas en la profundidad de la obra, en un pasaje del barrio de Monserrat. Cuando siguieron removiendo escombros, quedó al descubierto la base de un conjunto de paredes construidas con ladrillos muy antiguos. La arquitecta del proyecto resolvió frenar los trabajos en ese sector y llamar al arquitecto Daniel Schávelzon, director del Centro de Arqueología de la UBA, para que investigara. En sus excavaciones, el arqueólogo encontró los restos de dos casas de los siglos XVII y XVIII y fragmentos de cerámicas indígenas del 1600. Según el investigador, este último hallazgo es muy inusual porque ya casi no quedan vestigios del pasado más remoto de la Ciudad. El descubrimiento se hizo en Bolívar 373-375, un predio que alguna vez perteneció a Martín de Alzaga y, más adelante, a la familia de la malograda viuda de éste, Felicitas Guerrero (ver Con el sello...). Hasta hace 15 años, allí funcionaba un pasaje comercial construido en 1884 por los Guerrero. También conocido como galería La Continental, ahora el pasaje está siendo reconvertido como hotel temático de tango. El actual no es el primer hallazgo: ya en 2005, el piso de otro sector de la obra se hundió y dejó a la intemperie un pequeño tesoro. "Aparecieron frasquitos de perfume y de medicamentos y restos de loza "relata la arquitecta Ana María Carrio, responsable del proyecto. Entonces también recurrí a Schávelzon. Prefiero ir más lento con la obra pero rescatar los restos arqueológicos para la Ciudad". Aquella vez, el arqueólogo encontró algunas paredes del siglo XIX, y también un aljibe y su enorme cisterna, donde había desde bolitas de vidrio para jugar hasta pedazos de bacinillas que él reconstruyó. Casi todo de fines del siglo XIX y principios del XX. La nueva excavación está a apenas unos metros de la anterior. Unos cuantos metros en los que se resume la historia de Buenos Aires, desde su fundación hasta hoy, se entusiasma Schávelzon. Es que esta investigación, financiada por la Dirección de Patrimonio porteña, significa un viaje a un pasado aún más antiguo. Aparecieron las bases de varias paredes, de entre 40 y 50 centímetros, pertenecientes a dos casas superpuestas anteriores a la galería cuenta Schávelzon. Una, del siglo XVIII, era la de la familia De la Peña, que fue la que le vendió la propiedad a Martín de Alzaga. Y la otra es anterior, del siglo XVII. Los cimientos de las dos están hechos con ladrillos partidos. A los enteros los reservaban para dejar a la vista. Aunque el descubrimiento más importante se escondía en la tierra que quedó entre las bases de las paredes de estas dos construcciones. En lo que suponemos que fue el fondo de las casas, hay humus muy antiguo dice Schávelzon .

Así va quedando el “Tanghotel Bolívar”

Ahí encontramos una enorme cantidad de cerámica indígena, criolla y española de la primera mitad del siglo XVII. Esto es muy raro, porque las demoliciones ya borraron los rastros de ese Buenos Aires tan antiguo. Ayer, el equipo de Schávelzon seguía trabajando, apartando la tierra con un pincel para rescatar unos cuantos restos óseos. El especialista explicó que estimaba que eran de algún animal que sirvió de alimento a los habitantes de una de las casas hacia 1620. Mientras, otro de los colaboradores del arqueólogo lavaba algunos fragmentos de cerámica antiquísima, que eran distribuidos en bolsas para después poder volver a armarlos como si fueran un intrincado rompecabezas. Todos esos elementos servirán para reconstruir la vida porteña en el siglo XVII. Estas piezas serán exhibidas en el futuro hotel, un emprendimiento de la familia Cassará, dueña de los laboratorios que llevan su apellido. Este hotel tendrá 23 habitaciones, galería de arte, restaurante y salón de convenciones. Los cimientos de las casas antiguas van a quedar a la vista debajo de un piso vidriado, con una iluminación adecuada anticipa Carrio. Y parte de la excavación de 2005 va a quedar al descubierto. Para nosotros, estos hallazgos son un valor agregado para el edificio.

Es destacada la intervención a tiempo de la arquitecta Carrio quien ejecuta la obra. Si bien actualmente hay legislación de patrimonio arqueológico, puede resultar muy fácil evadir la situación (de cuando salen a la luz objetos arqueológicos) debido a una excavación por obra de construcción con el fin de no detenerla y poder realizar un rescate arqueológico de urgencia como en este caso, especialmente en esta etapa del mundo donde la ecuación entre el dinero y el tiempo es inalterable.

La nota completa haciendo click AQUí, tomada de la edición digital del diario Clarín.

[1] La arqueología urbana en la Argentina. Daniel Schávelzon. Centro Editor de América Latina
[2] La promesa de una arqueología del mundo moderno en América del Sur, con especial referencia a Argentina. Charles E.Orser Jr. Revista de Arqueología Histórica y Latinoamericana. 2007.

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lunes, 30 de junio de 2008

Cabildo y algo más

Vista desde la calle Bolívar hacia el Cabildo, donde pueden apreciarse diferentes momentos arquitectónicos de la ciudad de Buenos Aires. El Cabildo, de la época colonial, aunque sesgado en su tamaño original para poder construir la Avenida de Mayo y restaurado, es una de las pocas construcciones que sobreviven de esa etapa.
Más atrás, las cúpulas de la Casa de la Cultura (ex edificio del Diario La Prensa) y del monumental Palacio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que comenzó en 1891 y se concluyó en 1914, formando parte del proyecto de búsqueda de identidad de una ciudad que se preparaba para el Centenario, y según la mirada de la clase dirigente de fines del siglo XIX, encaminada a ser una de las más prósperas del mundo.
Más atrás, un edifico contemporáneo.
Buenos Aires carece de trazado y cierto desprecio a la memoria de quienes, de buena o mala manera, idealizaban un proyecto de país adecuado al contexto de desarrollo y progreso que se gestaba en el mundo occidental durante la transición del siglo XIX al XX; por lo que poco se respetó el patrimonio, demostrado por la demolición de edificios arquitectónicamente invaluables que la daban a la ciudad el aire europeo que la caracteriza en algunos aspectos. Además tampoco se sectorizó el crecimiento urbano, ya que conviven edificios de diferente fisonomía correspondientes a diferentes etapas del país que producen un paisaje tan heterogéneo, aunque a veces, sorprendente.

sábado, 28 de junio de 2008

Picasso en Buenos Aires


¿Qué se puede decir de Picasso que no se haya dicho ya? Casi nada.


Nada mejor que transcribir una síntesis de la presentación de la muestra en Buenos Aires junto a las fotos de alguna de las obras expuestas, como para conocer la procedencia de la colección:


“El museo Picasso-Colección Eugenio Arias alberga un conjunto de obras realizadas por Picasso en los últimos veinticinco años de su vida. La cualidad más atractiva del conjunto es su singular origen: la relación de amistad existente entre el artista y su amigo Eugenio Arias. Ambos se reconocían en su condición de exiliados en el sur de Francia, así como en su nostalgia por la cultura y la vida española.

Portada de libro dedicada a su amigo Arias.
La tauromaquia: un tema recurrente
A lo largo del cuarto de siglo que duró la amistad entre el artista y su barbero, Picasso fue regalando a Arias algunas de sus creaciones, que este atesoró con la intención de ponerlas algún día al servicio de la democracia española…
Con técnicas tan diversas como grabado, dibujo o cerámica, las obras de la colección de Eugenio Arias muestran las preocupaciones clave del último Picasso:
El torero muerto. 1957. Plato de cerámica pintada.
la vuelta al Mediterráneo, el reto de la historia, la pulsión erótica…
Apolo persiguiendo a Dafne. 1971. Placa de arcilla con estampación
pero también, y sobre todo, constituyen un verdadero registro de los intereses que ambos compartieron: los toros, la literatura española, la lucha antifranquista.
La selección…que ahora se presenta en Buenos Aires es una muestra muy representativa de aquel museo que, a medida que pasaba el tiempo, iba tomando forma en el salón de la barbería de Arias en Vallauris, y que desde hace unos años puede verse en Buitrago gracias a la generosidad de Arias”.

La muestra puede verse en Casa de la Cultura, de Martes a Domingos de 14 a 20 hs. del 27 de junio al 7 de julio de 2008.
Avenida de Mayo 575, Ciudad de Buenos Aires.
Gratis.
Auspiciada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Un mensaje a los profesores de artes plásticas y de primaria en general: es aconsejable enseñar Picasso a los niños. Está demostrado que en el fondo están complacidos, y si bien no lo demuestran exteriormente, lo plasman en sus tareas. Cualquier momento de la vida es gratificante para descubrir y redescubrir a Picasso, pero si es desde la niñez, es esperable una mejor formación.

Después de todo, son muchas las opiniones bien formadas y mejor intencionadas que proclaman que la educación es el pilar fundamental de toda sociedad.

miércoles, 25 de junio de 2008

Algunos detalles del Teatro Colón

Ubicado sobre la calle Cerrito, un brazo de tráfico rápido de la avenida 9 de Julio, se ubica este edificio emblemático de Buenos Aires que actualmente está en refacciones desde hace unos meses.

Argentina, y en especial Buenos Aires, que a fines del siglo XIX buscaba con mucha fuerza insertarse como ciudad progresista del mundo mediante la adhesión a algunas corrientes paradigmáticas en política, arte o pensamiento; es el contexto en el cual surge el Teatro Colón, al igual que la ciudad de La Plata, el Museo de Bellas Artes, el de Ciencias Naturales y hasta el Museo Etnográfico, entre otros, tomando como modelo la coyuntura acontecida en centros europeos de ese tiempo como Londres o París especialmente. La página web del Teatro Colón lo resume adecuadamente:

“El actual Teatro Colón nace, por lo tanto, de la imperiosa exigencia de una sociedad que desde el temprano siglo XIX ha consagrado a la ópera como su manifestación musical predilecta.”

Aunque aquel sueño de pujanza y progreso parece no haber sido cumplido, teniendo en cuenta la actualidad, al menos ha quedado para admirar la fastuosidad de la arquitectura monumental.

Detalle de altorrelieves ubicados en una de las fachadas del Teatro Colón en imágenes ampliadas. Motivos del Renacimiento que encajan en el carácter ecléctico de la arquitectura del Teatro.


Fotos de Jeandre©

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lunes, 16 de junio de 2008

Alsina y Piedras

Es notorio que quienes diseñaron el hotel Intercontinental respetaron elementos del paisaje urbano preexistentes, ya que la vista de la medianera (más de dos metros de espesor) de la vieja iglesia San Juan Bautista (cuya primera construcción data de 1719) en el parque trasero entre el vanguardista hotel y la antigua construcción; no hace mas que afirmar que la fusión arquitectónica entre estilos diferentes en el tiempo no solo es posible, sino estéticamente admirable. El pequeño parque es público, y en él almuerzan muchos oficinistas buscando sin dudas un momento de distensión durante la semana. Ideal para días soleados de otoño y primavera.

Lograr esta integración mediante el parque entre dos edificios no solo disímiles en lo funcional, sino también en lo estilístico, es demostrar voluntad por rescatar el cada vez mas exiguo patrimonio arquitectónico de Buenos Aires (aunque hay que admitir que derrumbar una iglesia es más inadmisible que hacerlo con una vivienda), que sobrevive a la fiebre inmobiliaria que en otros barrios no hace más que demoler antiguas construcciones cualitativamente importantes.

La calle Alsina en un sábado tranquilo desde su intersección con Piedras. Puede apreciarse al fondo el imponente monumento ecuestre al General Roca en la intersección de Alsina con la Diagonal Sur, y más allá puede observarse el edificio Libertador del Ejército Argentino, sobre la avenida Paseo Colón. En días de semana, el caos de vehículos en esta calle céntrica no cesa entre las 09:00 y las 18:00 hs.

Esquina de Alsina y Piedras, antiguamente calles Potosí y De las Piedras, donde puede observarse una de las dos torres, diferente de la otra, que aunque poco puede apreciarse por el balcón de la vivienda frente a la iglesia, se nota la diferencia.

El misterio de los túneles de Buenos Aires

No puede mencionarse a esta iglesia sin hacer referencia a los túneles, un viejo mito de la ciudad proveniente de fines del siglo XIX, donde el más popular declara que existe una red interconectada entre varios conventos del casco antiguo de la ciudad desde la época colonial realizada por los jesuitas. Específicamente hay algunas evidencias que indican que desde esta iglesia existe un túnel de unos siete metros de ancho y diez de alto que llega hasta la calle Defensa. Las certezas se basan en los testimonios acerca de algunos hundimientos del terreno, en particular en la esquina mencionada, que dejaron al descubierto parte de estos túneles e incluso un techo abovedado, a principios del 1900. Los testimonios están documentados en el diario “La Nación” y la antigua “Caras y Caretas”.

Puede apreciarse en la fachada de estilo neorrománico el enorme rosetón.
Si bien los túneles pueden existir, no queda clara su función, ya que los que corresponden a los desagües cloacales son diferentes. Se especula que esta red de comunicación subterránea era para resguardar autoridades y tesoros contra eventuales invasiones hace más de dos siglos. Pero cabe una pregunta acerca de esta cuestión: ¿Era Buenos Aires lo suficientemente importante como para ser invadida por piratas o por alguna potencia extranjera? La historia devela que no, aunque se han sufrido dos invasiones inglesas. Es notable que ni siquiera hubo recursos para construir fortificaciones.

Vale resaltar que en el patio se hallan enterrados algunos combatientes de las Invasiones Inglesas (1806 y 1807), tanto criollos como británicos ya que el recinto ofició de hospital durante los conflictos; además de la tumba de un antiguo virrey: Don Pedro Melo de Portugal y Villena.

Los refutadores de leyendas
Parafraseando a Alejandro Dolina acerca de los antipáticos refutadotes de leyendas que son capaces de contrarrestar hasta los misterios más insondables del universo, existen aproximaciones académicas al misterio de los túneles de Buenos Aires que rebaten la leyenda. En la Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana (Nro.1 - 2007)
Schavelzon manifiesta que se habla acerca de los túneles de Buenos Aires desde que gobernaba Juan Manuel de Rosas, y detalla brevemente como la explicación funcional de los mismos obedecía a cierta conveniencia coyuntural de diferentes grupos sociales o de poder. Por ejemplo los unitarios manifestaban que eran cárceles federales, y estos lo contrario, mientras que para Domingo F.Sarmiento eran lugares asociados a atrocidades cometidas por los jesuitas y para Joaquín V.González se trataba e una obra excepcional de estos. En el siglo XX, Gresbelin concluyó luego de varios estudios a lo largo de años, que tales túneles formaban redes subterráneas que unían edificios oficiales como el cabildo, fuerte, la catedral y los principales conventos religiosos, y que los mismos eran obra de los jesuitas. (Schavelzon, Daniel. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, Nro.1, 2007).
Schavelzon advierte que hay que desconfiar de las explicaciones sencillas y que a veces toda leyenda termina cuando la desmorona una explicación racional respaldada por evidencias, ya que a partir de un estudio suyo en la ciudad de Paraná, echa por tierra que supuestos túneles tres veces centenarios sean atribuidos a los jesuitas ya que pertenecen en realidad a un desagüe y el sótano de una cervecería.
Así como muchas civilizaciones o sociedades poseen una ilustre herencia romana, griega, inca o azteca; nuestra breve historia por el momento atribuye ciertos males y virtudes heredados al paso de los jesuitas por estas tierras.

domingo, 15 de junio de 2008

Las medialunas de Atalaya

A pesar de que en la vieja y famosa Ruta 2 (ahora Autovía) Buenos Aires-Mar del Plata existen actualmente diversas opciones de paradores como asadores en Dolores, estaciones de multiservicio o las hamburguesas americanas mas conocidas del mundo; todavía no hay nada que supere a las medialunas de Atalaya, para toda hora y en cualquier momento del viaje, calentitas, que se deshacen en la boca, se degluten. Si bien para algunos se trata de las mejores media lunas del país, y aunque no habría que ser tan determinante, lo cierto es que la calidad de los productos y los clientes nunca decaen desde hace años. Llegando a Chascomús, a menos de 120 kms.de Buenos Aires.
Recomendado: El chocolate con medialunas calientes. Viene en jarra metálica y se sirve en tradicionales tazas de cafetería.
Aunque pueda parecer algo asqueroso, no hay nada mas placentero que mojar la medialuna en el humeante chocolate para sentir una combinación difícil de comparar.