domingo, 24 de agosto de 2008

Ciudad de los Niños de La Plata

Desde la ciudad de Buenos Aires, se llega por autopista en menos de una hora.
Hay quienes afirman desde hace tiempo que esta ciudad de los niños recuerda a Disney World, pero no porque se trate de una emulación, ya que existe un mito que dice que es al revés; que cuando Walt Disney estuvo en la Argentina, visito este lugar, e inspirado pudo crear lo que después sería el influyente imperio de la diversión occidental.
Si alguna vez se presenta, la mejor oportunidad de desmitificar esta hipótesis, sería preguntárselo al propio Walt Disney cuando lo “descongelen”, incluso también podría develarse el mito de si Bambi y su bosque fue inspirado en el “Bosque de Arrayanes” de Bariloche, lugar donde se supone que también estuvo el pionero de los dibujos animados.

Mas allá del mito, la ciudad de los niños fue concebida en el año 1951, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, como un modelo cívico a pequeña escala y una forma de promover la educación pública, ya que la pequeña ciudad cuenta con palacio de gobierno, poder legislativo, la plaza con estatua ecuestre de San Martín, la iglesia, el palacio de justicia…es decir, idealizar las instituciones cívicas para que los niños puedan familiarizarse con ellas. Una idea progresista dentro de un contexto de la historia argentina que luego se comprobó como determinante después de 1955.
Para algunos, ingresar a la Ciudad de los Niños es como hacerlo en una especie de Túnel del Tiempo. Hay muy pocos adultos que no hayan ido en su infancia a este lugar al menos una vez. Mejor aún, el barco y el trencito dan la sensación de que son los mismos que los que andaban en los años 60’.
Además es notoria cierta falta de mantenimiento en algunos edificios, en especial en los techos, que están deslucidos.
Desde el punto de vista estético, resulta lamentable desaprovechar este espacio, ya que no solo brinda una oportunidad para que los niños adquieran la necesaria curiosidad por el civismo, sino que además la Ciudad de los Niños está concebida para que este aprendizaje sea divertido y didáctico. Incluso hace unos treinta años, existían colectivos en miniatura que circulaban por el centro cívico.
Lejos de la parafernalia hollywoodense, (muchas veces infortunadamente imitada) pero adecuadamente vernácula, aún así, los fines de semana se llena de gente y las escuelas realizan visitas en la semana.

También hay un interesante museo de muñecos (desaprovechado en cuanto a que posee mínimas referencias de las más de 2500 piezas), uno de monedas del país y algunos edificios cerrados, como el Cuartel Militar o la Aduana. La entrada es casi simbólica, (depende del municipio de La Plata) con automóvil y unas cinco personas, el valor no llega a $ 10,- (poco mas de U$D 3,-), y el paseo desde la Capital hasta Gonnet (donde en realidad se encuentra), es vistoso. El ingreso comienza a las 10:00 hs. y cierra a las 18:00 hs.
La entrada no incluye los juegos mecánicos (un viejo zamba, las tazas giratorias y hasta un tren fantasma) ni la granja, pero igualmente son económicos.
Hay bares de comida rápida, pero también se puede pasar el día (pic-nic mediante) en el amplio espacio verde de los alrededores, dentro del predio; o tan solo llegar a media tarde con galletitas, el mate y el termo listos para disfrutar.


sábado, 23 de agosto de 2008

Avenida de Mayo, hotel Chile y más...

Los estilos arquitectónicos de la avenida de Mayo son variados. Hay representantes de estilo clásico, art deco y art noveau. El hotel Chile, en el número 1297 esquina Santiago del Estero, pertenece a este último estilo. Su arquitecto fue el francés Jules Dubois, en una etapa (a principios del siglo XX) en que la ciudad buscaba una identidad monumental en desmedro de la arquitectura colonial, convocando a los principales exponentes de la arquitectura mundial.
El hotel tiene su página donde puede espiarse algo de su interior:
http://www.hoteles.com.ar/ModuloBasicoHotel.action?idAnuncianteModuloSucursal=79086

Vista desde la avenida de Mayo y Perú hacia la Casa Rosada (Casa de Gobierno). En el medio, la pirámide de Mayo, testigo imperturbable del escenario histórico donde se manifestaron y lo hacen aún todas las corrientes políticas y sociales del país.
Uno de los edificios característicos de la avenida, entre Chacabuco y Piedras.

lunes, 18 de agosto de 2008

San Martín

El prócer máximo es infaltable como estatua ecuestre en las principales plazas de toda población argentina, inagotable también en los billetes y las calles importantes. El 17 de agosto se cumple un nuevo aniversario de su muerte.
Bartolomé Mitre, a quien se le atribuye ser uno de los diseñadores del necesario mito de fundación de la patria, relata con conmovedora prosa en su libro “Historia de San Martín” (algo así como la Historia Oficial que se narra en las escuelas desde hace más de 100 años) un tramo fundamental de la Batalla de San Lorenzo, que es el comienzo de la marcha independentista orientada por San Martín para la Argentina, Chile y el Perú en el siglo XIX:

“…Las cabezas de las columnas españolas, desorganizadas en la primera carga, que fue casi simultánea, se replegaron sobre las mitades de retaguardia y rompieron un nutrido fuego contra los agresores, recibiendo a varios de ellos en la punta de sus bayonetas. San Martín, al frente de su escuadrón, se encontró con la columna que mandaba en persona el comandante Zabala, jefe de toda la fuerza de desembarco. Al llegar a la línea recibió a quema ropa una descarga de fusilería y un cañonazo a metralla, que matando su caballo le derribó en tierra, tomándole una pierna en la caída. Trabose a su alrededor un combate parcial al arma blanca, recibiendo él una ligera herida de sable en el rostro. Un soldado español se disponía ya a atravesarlo con la bayoneta cuando uno de sus granaderos, llamado Baigorria (puntano), lo traspasó con su lanza. Imposibilitado de levantarse de suelo y de hacer uso de sus armas, San Martín habría sucumbido en aquel trance, si otro de sus soldados, no hubiese venido en su auxilio echando resueltamente pie a tierra y arrojándose sable en mano en medio de la refriega. Con fuerza hercúlea y con serenidad, desembaraza a su jefe del caballo muerto que lo oprimía, en circunstancia que los enemigos reanimados por Zabala a los gritos de “¡Viva el Rey!” se disponía a reaccionar y recibe en aquel acto dos heridas mortales gritando con entereza: “¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!” Llamábase Juan Bautista Cabral este héroe de última fila: era natural de Corrientes, y murió dos horas después repitiendo las mismas palabras…”

Esta escena heroica representada en tan breve párrafo de un largo libro, menciona por única vez al memorable sargento Cabral, quien ofrenda su vida por el General San Martín y cuyo gesto está retribuido en la Marcha de San Lorenzo
[1], que todo escolar aprende en los primeros años de enseñanza escolar.

Como corresponde a los pueblos maduros, la historia revisa sus acciones y haya sido real o no la acción de este soldado, así como otros hechos del General San Martín, lo que adquiere significación es el valor moral del heroísmo sobre el cual se cimienta una Patria. Incluso el Granadero Baigorria está mencionado en este párrafo, a pesar que poco se lo recuerda. Además, vale destacar que ese mismo revisionismo, a pesar de discutir de quien fue hijo San Martín, no niega una personalidad de una grandeza que aún no ha sido alcanzada por ningún personaje histórico y mucho menos contemporáneo.

La foto tan reproducida en los billetes argentinos de San Martín en su vejez pertenece a al daguerrotipo “Retrato del General San Martín”, París, 1848.

[1] "…Cabral, soldado heroico, cubriéndose de gloria, cual precio a la victoria, su vida rinde, haciéndose inmortal; y allí, salvó su arrojo la libertad naciente de medio continente, ¡Honor, honor al gran Cabral! …" (Letra: Carlos J. Benielli - Música: Cayetano A. Silva). Estrenada el 30 de Octubre de 1902 en la inauguración del Monumento al General San Martín, en Santa Fe.

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martes, 12 de agosto de 2008

Wild Life, rezagos militares

Además de este traje de aviador (tan completo que ni siquiera falta el casco y la manguera de oxígeno), en Wild Life pueden encontrarse desde artículos de camping comunes hasta ropa deportiva y de montañismo; y curiosamente, artículos militares como cascos de todas las guerras, armas en desuso (incluso sables y bayonetas), uniformes, redes de camuflaje, anticuados equipos de comunicación que se remontan a la Segunda Guerra Mundial y hasta un cohete. Por supuesto que todo se vende, pero también es interesante para observar como si fuese un pequeño museo de rezagos militares.
Sobre la calle Hipólito Irigoyen 1133, llegando a la 9 de Julio.


domingo, 10 de agosto de 2008

Curiosidad

Lo curioso de esta imagen es que sobre la terraza de este edificio ahora convertido en hotel se encuentra emplazada una vivienda de techo a dos aguas, estilo chalet, como si estuviera sobre tierra firme; desentonando visiblemente con el estilo clásico del edificio que lo soporta.
¿Vivirá alguien allí?
Está sobre la avenida Cerrito, uno de los flancos de la avenida 9 de Julio, frente al Obelisco.


jueves, 7 de agosto de 2008

Monumento a los Dos Congresos

Es uno de los principales monumentos de la ciudad de Buenos Aires.
Una adecuada descripción es la que se encuentra en el cuadernillo editado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que se titula “Monumentos y Obras de Arte en el espacio público de la Ciudad de Buenos Aires” y que se puede conseguir en el salón de ventas de la Casa de la Cultura (Ex edificio La Prensa que también vale la pena visitar y es en sí mismo un Monumento Histórico), en Av.de Mayo 575:

“Monumento ejecutado en piedra de Nancy y figuras de bronce. Está orientado hacia el poniente y lo rodea una amplia escalinata de tramos extendidos, la que da acceso a una plataforma en medio de la cual se erige el monumento coronado por una estatua que representa la “Republica” en actitud de avance con un ramo de laurel en una mano y apoyando la otra en la guía de un arado; a sus pies yacen las serpientes de los males y otra figura que representa el “Trabajo”, que vierte como ofrenda el cuerno de la abundancia.

A ambos lados del plinto, se erigen las figuras complementarias del monumento que representan la Asamblea de 1813 y el Congreso de 1816. La plataforma se encuentra rodeada por una balaustrada artística, decorada con grandes cóndores de bronce y rondas equidistantes de niños que representan “La Paz”.

La fuente, que es la segunda parte de la obra, se extiende hacia el Este, conformando una superficie aproximada de 100 m2 que simboliza el “Río de la Plata” y sus grandes afluentes tributarios, el Paraná y el Uruguay, representados por dos esculturas de bronce que interpretan tipos de nuestras razas aborígenes;
el perímetro del estanque se encuentra decorado con animales de nuestra fauna. En la parte anterior de la fuente, adosado a la plataforma surge la figura adolescente de un genio que guía hacia el levante a una cuadriga de vigorosos corceles, también ejecutados en bronce. El monumento rinde homenaje a la Asamblea de 1813 y al Congreso de 1816.”
[1]

La Asamblea del año 13 tal vez sea la menos conocida con respecto al Congreso de Tucumán, pero fue no menos importante debido a que sentó las bases del futuro constitucional de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El homenaje del monumento es a estos dos congresos mencionados y no a las dos diferentes cámaras (diputados y senadores) que conforman el Congreso Nacional como podría creerse.

Vale notar que si bien están representados animales autóctonos y de innegable fortaleza simbólica como el cóndor y los caballos, cuando el comentario precedente habla de “el perímetro del estanque se encuentra decorado con animales de nuestra fauna”, estos no son tales, ya que puede percibirse que son animales fabulosos estilo un ejemplar de la familia de los dinosaurios, y mas arriba un dragón alado.

El monumento está emplazado en la Plaza Congreso y se inauguró el 9 de julio de 1914, obedeciendo a la tendencia del emergente Estado Nacional de afianzar su influencia con una gran riqueza simbólica reflejada en grandes monumentos de la escuela del clasicismo naturalista-realista y preferencia laica. Los autores fueron los belgas Jules Lagae y Eugenio D´Huicque. Actualmente está rodeado de rejas y las aguas danzantes funcionan durante el día.


[1] “Monumentos y Obras de Arte en el espacio público de la Ciudad de Buenos Aires”. Colección Cuadernos Educativos. Autores: Carlos maría Toto, Leticia Maronese y Carlos A.Estévez. Buenos Aires, 2007.


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martes, 29 de julio de 2008

Congreso de la Nación

Fachada lateral desde la esquina de Combate de los Pozos y Rivadavia. A partir de esta larga avenida que ejerce como una columna vertebral de la ciudad, todas las calles transversales cambian de nombre, por ejemplo en este caso, del otro lado del Congreso nace la calle Riobamba hacia el norte. Incluso el Congreso es el mojón desde el cual parte el KM.0 de todos los caminos del país.


Perspectiva desde Combate de los Pozos. Una calle que de acuerdo a la circunstancia política, cuando hay alguna manifestación sobre la entrada principal en la avenida Callao, es cortada por la autoridad policial con el consecuente caos de transito. Vale aclarar que en Buenos Aires cualquier tipo de manifestación no es tal si no se cortan las calles y no se realizan en día de semana en hora laborable, especialmente a partir de la tarde, cuando los trabajadores terminan la jornada y marchan a sus casas a descansar. Fue una metodología muy extendida en los años 60 y 70 con resultados óptimos en muchos casos, cuando las desigualdades eran el caldo de cultivo de las luchas sociales. Actualmente, en opinión de quienes principalmente trabajan en la calle en el día a día, estas manifestaciones perjudican con sus cortes de calles, haciendo perder tiempo y por lo tanto dinero a taxistas, colectiveros, oficinistas, proveedores y cualquier persona que debe realizar un trámite o una labor en la zona. Cambiaron los tiempos, cambiaron las necesidades, aunque las desigualdades siguen, lo que se nota, es que ciertos métodos de protesta no lo hicieron. Tal vez algún día la comprensión por parte de algunos dirigentes de que el corte de calles ya no genera la adhesión de la clase trabajadora en una sociedad que sin duda mutó a la fragmentación y el individualismo, hará que la lucha contra las desigualdades pueda realizarse de alguna forma que beneficie a los verdaderos perjudicados por el sistema.


De estilo clásico, el Congreso fue concebido como proyecto a finales del siglo XIX, por lo cual la obra coincide con el paradigma arquitectónico predominante en los países occidentales. La transmisión soberbia de trazos sólidos, el legado griego y romano, el “orden y progreso” y la monumentalidad de la presencia del Estado.

Para más información acerca de la arquitectura del Congreso de la Nación:
http://www.educar-argentina.com.ar/AGO2000/educ2.htm

lunes, 28 de julio de 2008

Cines de Barrio

Son cada vez menos, una especie en extinción como bien dio cuenta el film “Cinema Paradiso”, por lo que solo basta recabar un mínimo de información para confirmar que el fenómeno tiene alcance mundial.
En la Capital Federal hasta hace unos veinte años cada barrio contaba con un cine propio, incluso muchos barrios linderos a la capital como Avellaneda, Lanús, Ramos Mejía o Lomas de Zamora continuaban esta tendencia.



La década del 90´ fue el golpe de gracia para ellos, y no es que decreció la devoción de los porteños por el cine, sino que la dinámica del mercado los devoró, facilitando el ingreso de multicines de pequeñas salas con no menos diminutas pantallas pertenecientes a las grandes cadenas multinacionales. De la mano de ellos también llegaron los pochoclos, el neón, las mullidas alfombras tipo shopping y la foránea costumbre de comer dentro del recinto; logrando de esta manera que la única opción para los viejos cines sea el cierre, aunque mutando sus espacios en centros del culto evangélico, bingos o peor aún en estacionamientos. Sin duda que quienes tengan más de treinta años guarden sus vivencias personales de estos espacios cuando observan en lo que se transformó el viejo cine del barrio.

El Cervantes en avenida Belgrano llegando a Entre Ríos que ahora es ocupado por una cadena de verdulerías o el Argos en Federico Lacroze y Alvarez Thomas y hace un tiempo es una disco, son algunos ejemplos.
Uno de los últimos baluartes, el Grand Splendid de la avenida Santa Fe se convirtió en la librería El Ateneo, y si bien al menos supo respetar algunos detalles arquitectónicos como los palcos laterales, obviamente no es lo mismo.
La persistencia del viejo Gaumont, aquél que tenía la novedosa pantalla de Cinerama gigante se transformó en el Espacio Incaa-Km.0, una iniciativa oficial para la difusión del cine nacional que cuenta con tres salas, incluyendo un bar de café en el entrepiso. Frente al Congreso Nacional, proyectan películas argentinas de estreno y la entrada es de un precio irrisorio de $ 4- (Un dólar con 35 centavos al tipo de cambio vigente). Jubilados, estudiantes y empleados del Estado abonan solo la mitad.


Asistir al ex Gaumont es una opción diferente, emplazado en un entorno barrial que contrasta con la uniformidad que ofrece el encierro del shopping, por lo que es posible apreciar ciertos matices interesantes (para algunos).
Tal vez el valor de la entrada, el gusto del porteño por el cine o el hecho de no leer el subtitulado por tratarse de películas argentinas, son causas que hacen que gran parte del público del ex Gaumont sean personas mayores. El cine abre a las 12:30 hs. a.m., pero unos minutos antes ya puede verse gente mayor esperando la apertura, como si regalasen algo o aguardando el pago de la jubilación.
Como en toda gran urbe que se precie, el cine puede ser una mediación a la soledad. En el ex Gaumont es posible ver como algún espectador solitario sale de una función para volver a sacar la entrada para otro film, y pasar así la tarde dentro del cine. A falta de pochoclos, en la calle hay un puesto de garrapiñadas y nunca falta algún “loco” de barrio que esté charlando con el acomodador previo a la función. Cualquiera de las tres salas casi nunca se llena, excepto cuando proyectan algún film argentino con algún actor de renombre, o más bien, popular, según cuentan algunos vecinos del cine.

Un dato curioso es la poca difusión, o peor aún, esta es adecuada, pero tal vez el problema para estos cines barriales es que el uso y la costumbre arraigo rápidamente a favor de las salas de cadena multinacional insertos en los shopping con todo su entorno de parafernalia del consumo. Por ejemplo un film de corte popular e infantil como “100% Lucha”, que en plena temporada de vacaciones de invierno bate récords de público, en el ex Gaumont los espectadores por función no llegaban a cuarenta personas. Y lo mismo ocurre con el cine nacional, por eso la función del Espacio Incaa-Km.0 es promover la industria vernácula subsidiando al nutriente principal: el espectador.

Al final, sea cual sea el sistema de proyección de cine que se imponga en el mercado comercial, se mantendrá sin dudas uno de los rituales más practicados del siglo XX… una pantalla, luz tenue al principio, la oscuridad total después, el potente sonido que emana de la imagen proyectada y toda la atención del espectador ante uno de los mayores y mas ingeniosos entretenimientos que inventó la humanidad y que estará por comenzar.


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jueves, 24 de julio de 2008

Paseando por el barrio de Congreso

El barrio de Congreso es una denominación cotidiana de uso y costumbre, que abarca los alrededores del Congreso Nacional, pero que se encuadra dentro de los límites geográficos del barrio de Balvanera.


Cúpula de edificio de la esquina de Venezuela y Combate de los Pozos.


Edificio de la Asociación Argentina de Actores, con su curiosa torre. Calle Alsina llegando a Entre Ríos.


Edificio de Rivadavia y Combate de los Pozos. Actualmente funciona la disco “Le Click”.

Balcón terraza. Esquina de Rivadavia y Combate de los Pozos.

Parte trasera del Congreso Nacional, sobre la calle Combate de los Pozos.

Imágenes con Slide:





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lunes, 21 de julio de 2008

La gran Taberna


Hace poco más de diez años, particularmente en Buenos Aires, la variedad de menú que se ofrecía en los restaurantes era bastante limitada. Solo recientemente hubo una apertura gastronómica hacia las comidas gourmet, de autor, fusión o autóctonas; motivadas principalmente por programas de televisión por cable que publicitan las nuevas tendencias mundiales, por lo que la buena receptividad de los porteños a esta industria hizo que la variabilidad de restaurantes temáticos se ampliara en una ciudad que se precia de ser cosmopolita.
Pero para algunos conocedores alcanzaba con viajar al interior para saber o probar que por ejemplo en el litoral mesopotámico reinaba el surubí, así como en el norte la humita, en la región central el chivito (cabrito) con sus derivados y en el sur el cordero. Mientras tanto en Buenos Aires esa variedad de restaurantes que existen actualmente que ofrecen toda esa gama de bocados no era numerosa, tal vez atribuible a la falta de demanda.
Además, también en el campo se sabe que entre ciertos sectores, no es la carne vacuna lo que predomina, más bien prevalece el dicho “todo bicho que camina va a parar al asador”, siendo así que los platos como milanesas de vizcacha, la mulita, las ranas, las perdices o las anguilas son comunes para algunos habitantes rurales, es decir, todo animal de caza y pesca, poco y nada conocidos para el porteño citadino.
Argentina es un país que cuenta con muchísimas paradojas, pero algunas de las culinarias llaman la atención. Una que puede mencionarse es que el país es el principal exportador de carne de caballo para consumo humano, aunque los argentinos que consumen este tipo de carne pueden ser contados con los dedos de una mano, por decirlo de alguna manera. Ver
http://palimpsestovirtual.blogspot.com/2007/06/argentina-como-principal-exportador.html
Lo mismo ocurre que siendo un gran productor-exportador mundial de soja son solo algunos grupos vegetarianos o macrobióticos quienes la consumen de manera regular, mientras que se presenta como una alternativa reciente para otros. Asimismo aves como el pato, el ganso o la pava, de enorme consumo en el resto del mundo son poco conocidas como plato por estos lugares. Incluso la carne de cerdo, que ofrece casi los mismos cortes que la vaca, se utiliza en un porcentaje muy bajo.
También hay quien dice, entre la gente de edad madura, que la polenta con “pajaritos” es una realidad (donde los “pajaritos” son los populares gorriones), en lugar de una leyenda.
En Buenos Aires todas estas “rarezas” solo se comían en pocos lugares y especializados, por lo que los platos se cobraban de esta manera. La Gran Taberna es uno de ellos, un tradicional restaurante estilo bodegón español donde es posible comer estos bocados mencionados, además de conejo, liebre, caracoles, perdices, ranas y otros importados como pulpo español, bacalao y mucha variedad de animales de caza.
Se encuentra en la esquina de Combate de los Pozos e Hipólito Yrigoyen, frente a la parte trasera del Congreso Nacional.


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jueves, 17 de julio de 2008

Diagonal Norte

Es la diagonal Presidente Roque Saenz Peña, más conocida por quienes transitan habitualmente el microcentro como “Diagonal Norte”, en contraste con la “Diagonal Sur” Julio Argentino Roca. Simétricas, de igual ancho de calle, pero con características diferentes.
Estas diagonales fueron diseñadas durante la década de 1920, cuando la ciudad parecía destinada a ser protagonista del contexto mundial que se iba delineando, de la mano del poder económico agrícola-exportador (que parece persistir hasta el día de hoy con muy pocas variantes). Los diferentes edificios fueron surgiendo en esta década y predominan variados estilos arquitectónicos, la mayoría monumentales.


Detalle de fachada del ex banco de Boston en la intersección de Diagonal Norte y la peatonal Florida. En tiempos del “corralito financiero” (2002) su puerta de hierro trabajado fue el blanco predilecto de huevazos y demás proyectiles, ya que en esa esquina se reunían los ahorristas perjudicados para luego marchar por los bancos del microcentro reclamando los ahorros perdidos en las arcas bancarias.
Nótese en este friso el detalle de la concha marina (margen superior derecho). Un estilo visto en pocos edificios de Buenos Aires, pero que es mas visible en otras ciudades que coinciden en estar sobre un litoral marítimo y poseer trazo colonial español como por ejemplo Cartagena de Indias, Colombia. En Buenos Aires pueden verse estos detalles no solo en esta esquina, también en el muro sobre la calle Defensa de la iglesia jesuítica de San Francisco y en un edificio que ahora pertenece a la empresa Telefónica en la misma calle Defensa llegando a Hipólito Yrigoyen.

La Diagonal Norte parece unir el Obelisco con la Plaza de Mayo, pero su destino final es la plaza Lavalle, donde está emplazado el Palacio de Tribunales. Un ancho sendero que fue diseñado para unir dos de los poderes democráticos del país, el legislativo y el ejecutivo.
También es el paso obligado de columnas de manifestaciones políticas de diferentes partidos políticos que convergen hacia la Plaza de Mayo, al menos desde 1945.


Edificio del ex banco de Boston (ahora Standard Bank)

Edificio del ex banco Di Nápoli (ahora banco Comafi). Abarca toda una manzana triangular.
A pesar de que Buenos Aires no tiene demasiados sitios con traza predeterminada, la Diagonal permanece casi tal como fue concebida. Edificios monumentales, donde no desentona ninguna edificación moderna. Incluso la mayoría de estas edificaciones mantiene casi la misma altura. Es decir, una simetría bien planificada donde predominan entidades bancarias y oficinas.
La diagonal desde la intersección de la calle Suipacha. Al fondo se notan los árboles de la Plaza de Mayo y un edificio público.

Actualmente también es un set cinematográfico a cielo abierto. Algunos dicen haber visto filmar a Spike Lee un comercial extranjero.
Un sitio recomendable que explica adecuadamente los diferentes estilos arquitectónicos que predominan en la Diagonal Norte: